Se acerca el invierno y eso es igual a nieve. En Japón durante esta estación se realizan muchos festivales de nieve, pero sin duda alguna el más destacable es el Yuki Matsuri de Sapporo (さっぽろ雪まつり), en la prefectura de Hokkaido. Este evento se celebra a comienzos de febrero y reúne hasta más de dos millones de visitantes cada año.
Este festival se originó en la década de los 50 gracias a seis estudiantes de instituto que decidieron hacer grandes esculturas de nieve en el parque Odori (centro de Sapporo) después de clase. Años después a estos jóvenes se les unieron unos soldados de las Fuerzas de Autodefensa de una base cercana para construir un montón de esculturas. Y fue a partir de ese momento que este evento se convirtió en una tradición y se convirtió en la festividad que es ahora.Seguro que la mayoría conocéis el Teatro Noh y el Kabuki, pero ¿y el Bunraku? Las artes escénicas en Japón son muy variadas y a lo largo de la historia han surgido diferentes géneros teatrales. Entre ellos se encuentra el Bunraku.
El Bunraku es el teatro clásico de marionetas japonés. Es un espectáculo dirigido a adultos por la temática de sus obras. Hoy en día aún no se sabe con
exactitud el origen de las marionetas. Sin embargo, el Bunraku se data a comienzos del siglo XVII en Osaka.
Es un género que se caracteriza por unir tres artes
escénicas: las marionetas (人形,
ningyou), la música con el shamisen y la recitación por parte del
recitador (tayuu). Las marionetas se clasifican siguiendo diferentes
criterios: según quien la manipule, por el tipo de cabeza que tenga, si son
masculinos o femeninos, por su personalidad, su papel en la obra…
En el año 2003 fue proclamado y en el 2008 inscrito en la Lista
representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Y, actualmente, el Teatro Nacional de Bunraku, en Osaka, continúa ofreciendo
representaciones de este género teatral. Por tanto, hoy en día es un arte
escénica que se puede disfrutar en Japón.
Muchos de vosotros seguro que habéis visto o leído animes y/o mangas donde los personajes principales se daban un buen baño caliente en aguas vaporosas al aire libre o en interior. En un día frío de invierno, ¿a quién no le apetece? Pues bien, en este post hablaremos de estos lugares tan apreciados en la cultura japonesa: los onsen.
Primero de
todo, debemos aclarar que hay dos tipos de baños en Japón: los onsen y los sentô. Los primeros son baños termales. Las aguas salen a
temperaturas muy altas de forma natural, ya que, como es bien conocido, Japón
se encuentra en el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas de más alta
actividad volcánica del mundo. Gracias a la actividad volcánica, Japón cuenta
con muchos “puntos calientes” de donde brotan aguas con temperaturas superiores
a 40 grados centígrados. Estas aguas tienen propiedades naturales diversas
según la concentración de minerales de cada r
La
acción de bañarse en grupo, junto a miembros de una misma familia, amigos y/o
conocidos se volvió una práctica muy común después de la introducción del
budismo y el principio del periodo Edo (1603-1868). De hecho, había baños en
templos budistas para la gente de a pie y los guerreros tenían los suyos
propios en casa. Tanto en la religión budista como en el sintoísmo (conjunto de
creencias autóctonas de Japón) se considera muy importante el mantenimiento de
la higiene en un sentido místico (del alma) y corporal. Esto quiere decir que
se realizaban rituales de purificación, ya fuera mediante incienso, agua u
otros elementos. Este proceso de purificación se llama misogi, en el cual el kegare
(impureza, polución) se purificaba.
Como cabe esperarse, con el auge
del budismo en el periodo Edo hubo un incremento pronunciado del número de
baños públicos (sentô). El primer sentô se construyó en Osaka en 1590 y un
año más tarde ya había otro en Edo (actual Tokio). Para mediados de la década
de 1880m ya había más de 550 sentô en
tan solo Tokio. Las causas de la popularidad de estos locales fueron, a parte
del factor religioso, de aspecto económico y legislativo. Bañarse en grupo era
mucho más barato a nivel de ahorro de energía; además, en esa época estaba
calentar los baños en casa por el riesgo de incendio.
El más popular era el estilo zakuroguchi: entrada estrecha para mantener el vapor y el calor, oscuro y vaporoso. La característica de este estilo de baños que puede resultar más sorprendente para los occidentales es que mujeres y hombres se bañaban juntos. Esto puede no sonar tan extraño a día de hoy, pero en la Europa y América de ese siglo era un hecho escandaloso que iba contra la moral cristiana. Por eso, a partir de la Restauración Meiji (1868), cuando Japón abrió sus puertas a las influencias occidentales después de unos 200 años de aislamiento relativo (no tenía contacto con Occidente salvo por los holandeses en el puerto de Dejima, Nagasaki; además, comerciaba con China y otros países vecinos), el número de baños públicos segregados por sexo fue aumentando hasta ser mayoritario en zonas urbanas. También pasaron a ser más higiénicos, ya que había más luz. Gradualmente, como muchos otros aspectos de la vida en Japón, se fue adaptando la experiencia del baño termal a los gustos de los visitantes extranjeros.
En el blog de esta semana os hablaremos sobre el origen de la Yakuza japonesa. Si os interesa, ¡no os lo perdáis!
El origen de la palabra yakuza aún no se conoce. Sin embargo, se cree que proviene del estilo de vida de los bakuto (博徒 ‘apostadores’). Estos estaban en una posición muy baja en la sociedad japonesa del período Edo debido a que las apuestas estaban prohibidas. De aquí derivó el nombre yakuza por los números 8 (ya), 9 (ku) y 3 (za) que forman 20 puntos, la peor mano en el oicho-kabu, una variante del juego de cartas hanafuda.
Así pues, el origen de la yakuza, por muy sorprendente que parezca está en los samuráis. Al final del período de guerras, debido a la unificación de Japón y la modernización del país, gran cantidad de samuráis fueron echados de sus puestos privilegiados porque resultaban inútiles. Estos como debían sobrevivir comenzaron a trabajar como mercenarios ambulantes conocidos como rounin.
Al cabo de un tiempo, se comenzaron a organizar en bandas paramilitares que protegían diferentes zonas a cambio de comida y otras comodidades que les pudiesen dar las personas. De esta forma, poco a poco comenzaron a entrar en los negocios ilegales de Japón hasta llegar a tener el control de las apuestas, el contrabando, el lavado de dinero, los espectáculos, la especulación de bienes inmobiliarios y muchas cosas más a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
En la actualidad, la yakuza está dividida en más de 3000 clanes y tiene más o menos un total de 100000 miembros. El más importante es el clan Yamaguchi-gumi que está conformado por casi 40000 miembros activos. Es considerado uno de los mayores grupos de mafias, no solo por la cantidad de personas que lo conforman, sino también por su nivel económico.
En la entrada de esta semana os explicaremos brevemente las historia de las miko. Seguramente todos las conocéis o, al menos las habéis visto en alguna libro o serie. Actualmente, las miko se ocupan de: realizar bailes en diversas ceremonias y rituales, ofrecer omikuji de la fortuna, vender recuerdos (por ejemplo omamoris) y ayudan a los monjes del templo.
Las miko es una sacerdotisa secundaria de los templos sintoístas, también llamadas "doncellas". Su vestimenta habitual consiste en un hakama rojo (pantalón larga con pliegues), un kimono blanco con mangas amplias llamadas chihaya y las sandalias tradicionales (zōri). Las mangas a veces pueden tener motivos rojos y ceremoniales. Este traje puede variar dependiendo de la ceremonia o ritual que se esté llevando a cabo.
Su origen se remonta al período Jōmon (14.000 - 400 a.C). Las miko están relacionadas con las antiguas chamanes que transmitían los mensajes de los dioses en las antiguas civilizaciones de Japón, pues la religión japonesa aún no era uniforme y nacional. Posteriormente, con el paso de los siglos, mientras se fue formando la actual religión sintoísta, las miko fueron evolucionando hasta convertirse en lo que son hoy.
Seguro que la gran mayoría conoce los inicios de la literatura japonesa con las dos grandes obras mitológicas: Kojiki y Nihonshoki. Pero, ¿qué hay antes de estas obras? ¿Cuáles son sus precedentes? Si te interesa saberlo, continúa leyendo. ¡Nosotros te lo explicamos!
En primer lugar, hay que concretar que el Kojiki es una obra escrita. Su lectura en voz alta y su difusión oral pueden ser muy difíciles de hacer y poco recomendables. No obstante, su origen se basa en una gran tradición oral que se heredó de generación en generación.
Una de las figuras más importantes en esta tradición es la del kataribe. Era una mujer que se dedicaba principalmente a narrar historias mitológicas al resto de ciudadanos de la zona; dependiendo de la región estos relatos podían variar. Las kataribe transmitían las historias a sus sucesoras para que ellas las narrasen en un futuro a la siguiente generación permitiendo así la conservación de las tradiciones más antiguas de la cultura japonesa. Aunque la gran mayoría sufrían pequeños cambios producidos por la misma kataribe para innovar y atraer al público.
Era una figura muy venerada. Pues al estar relacionada con los rituales religiosos, se creía que todo lo que ellas contaban era cierto porque los dioses se lo habían mostrado a ellas y a sus antepasados con la intención de que lo contasen al pueblo. Era de tal importancia que llegó a tener un puesto oficial dentro de la corte imperial.
Al no existir aún la escritura en Japón (recordemos que el Kojiki fue el primer libro y se escribió en el 712 d.C.), todos los relatos debían aprendérselos de memoria y recitarlos sin ningún tipo de anotación delante. Esto les otorgaba un carácter de "genio" a las kataribe, ya que no todos podían lograr a aprenderse todos los mitos y leyendas de memoria.
¿Y cómo podían recitar todo de memoria sin ninguna pausa? A la hora de recitar disponían de diversas fórmulas que se pueden observar en el propio Kojiki. Estas "fórmulas" eran similares a los epítetos en griego, es decir, aposiciones detrás de un nombre de persona o lugar que indicaban alguna característica. Un ejemplo sería: "Amaterasu, diosa del sol" o "Susanô, dios de la tormenta". Eran fórmulas descriptivas que permitían a la kataribe recordar las oraciones que le tocaban decir a continuación. En el poema Manyoshu se llaman marukotoba, pero es el nombre sólo indicado a la poesía, por lo que no se pueden llamar así a las fórmulas del Kojiki y del Nihonshoki. Además, disponían de muchos otros recursos estilísticos como pueden ser las metáforas ya formuladas que se repetían en diferentes ocasiones.
Así pues, ¿por qué se decidió concentrar toda esta tradición oral en un libro? Las creencias religiosas en Japón eran muy diferentes según la zona geográfica, hasta tal punto que podían llegar a considerarse culturas diferentes. Por eso, la emperatriz Genmei (660-721) ordenó que se realizase una obra que reuniese todas las variantes e hiciese una versión general para todo el país. La intención era unificar la nación en una misma cultura y justificar el mandato del emperador. El Kojiki cuenta que el primer emperador de Japón era hijo de la diosa Amaterasu y que, por tanto, toda la familia imperial estaba ligada a los dioses.
Asimismo, es probable que este intento de realizar una obra escrita se debiese a que, con el paso del tiempo, la importancia de la kataribe fue disminuyendo y no se quería perder toda esta tradición propia de Japón (con influencias de la cultura china y coreana).
Con esto termina nuestra pequeña introducción a la tradición oral de la cultura japonesa. Sin duda, es un aspecto cultural muy importante que nos ayuda a comprender más, no solo del origen de su literatura y de su religión, sino también de su historia.
El concepto de kawaii nació en
Japón y se ha ido expandiendo gracias a la cultura pop, el manga y el anime,
básicamente, el movimiento Cool Japan. Si miramos en el diccionario el
significado de esta palabra nos indica que es un adjetivo o un sustantivo que
indica la cualidad de adorable o “mono/a” e incluso aniñado/a. Dentro de esta
categoría pueden incluirse desde personas hasta objetos, como ropa, peluches,
comida, etc. Japón es un país donde se aprecia lo kawaii desde hace
mucho más tiempo de lo que nos pensamos.
Origen
e influencias
El origen de esta palabra se remonta
a la era Taisho (1912-1926). Al principio, se usaba el término “kawayushi”, que
hacía referencia a algo vergonzoso, patético, tímido, pero sobre todo,
vulnerable, adorable y pequeño. Estas tres categorías tienen una mayor
influencia en el significado de kawaii. Es un término bastante amplio en
la actualidad, pese a que lo traducimos con una sola palabra. Podemos reconocer
algo como kawaii si sentimos la necesidad de protegerlo, cuidarlo y
adorarlo.
Pero no solo es un concepto japonés,
sino que ha recibido influencias de América después de la 2ª Guerra Mundial,
como por ejemplo el tamaño de los ojos (los ojos grandes son una característica
kawaii que indica inocencia).
Se dice que las características de
una estética kawaii empezaron a formarse en el periodo Edo (1603-1868)
con las pinturas sobre madera llamadas dijinga (pintura de una persona
hermosa), que eran ilustraciones de mujeres. El artista Yumeji Takehisa se
dedicaba a este tipo de retratos, y, aunque usaba un estilo que combinaba
características de Oriente y Occidente y era considerado de baja clase, se
considera el pionero en la representación de lo kawaii.
En los años 70 más artistas siguieron
pintando a mujeres, pero las empezaron a mostrar fuertes y con confianza, cuyas
dos características no se habían mostrado antes. Por este motivo, el adjetivo
pasó a incluir a adolescentes y también a mujeres adultas y no solo a niñas.
Entonces fue cuando las empresas de marketing empezaron a tener como objetivo
las chicas jóvenes y a usar el concepto kawaii para atraer compradoras.
La feminidad en Japón está vinculada a esta idea y construye la identidad de
las niñas y las adolescentes. Llevar un cierto estilo de ropa, una diadema para
el pelo o un colgante en el bolso crea una sensación de pertenencia al grupo.
Es una parte muy importante en las relaciones interpersonales japonesas.
Tipos
de kawaii
No hay un solo tipo de kawaii,
es un concepto muy diverso. Por eso, en este apartado os mostramos los subtipos
que existen actualmente.
-
.
- Guro-Kawaii: algo que es un poco grotesco pero mono a la vez.
- Busu-Kawaii:
relacionado con algo considerado feo, no muy agraciado.
- Ero-Kawaii:
mezcla con todo lo sexy o erotico.
- Kimo-Kawaii:
mezcla con terror, algo espeluznante o asqueroso.
- Shibu-Kawaii:
algo más pequeño, sin ser exageradamente kawaii.
Mujeres
y hombres
En el manga y el anime se pueden ver
los estereotipos de género muy claramente. El ideal es que los hombres
considerados kawaii tienen el pelo largo y los rasgos faciales
afeminados. Algunos cantantes y idols se maquillan para hacerse los ojos más
grandes. Las características que hacen kawaii a las mujeres, por otro
lado, son los rasgos aniñados, como tener la cara redonda, con los ojos grandes
(ya sea mediante maquillaje, pestañas postizas, lentes de contacto o cirugía
estética). Aunque hay muchos estilos de moda, un ejemplo relacionado con el movimiento
kawaii es el estilo Lolita, una mezcla entre moda victoriana y rococó
combinada con elementos góticos.
Además, algunas chicas jóvenes de
Japón escriben hiragana, katakana y kanji de forma kawaii (sin picos,
redondeados).
Influencias
en el día a día
En Japón se pueden ver trazas de esta
mentalidad en todas partes. En las estaciones de tren se pueden ver anuncios de
la compañía ferroviaria donde aparecen personajes manga. Cuando paseas por
ciudades especialmente grandes, hay una gran probabilidad de que las obras
viarias tengan algún cerco kawaii. Gran parte de la publicidad, en
especial la femenina, se basa en esta idea. Los obento también se
preparan con la idea de que sean lo más monos posible. En cuanto a los
productos de higiene, belleza o cocina, muchos de ellos llevan algún detalle
considerado kawaii, como cara, por ejemplo.
Japón,
como país, alberga muchas normas, obligaciones sociales y tabúes, pero también
tiene aprecio por lo kawaii, de tal modo que integra este aspecto en la
vida diaria, incluso en la corporativa (muchas empresas y prefecturas tienen
sus propias mascotas). La cultura kawaii permite a los japoneses
expresar su manera de ser y también desconectar de la vida agitada en la
sociedad de hoy en día.
Estamos en el mes del Pride (LGTB+) y creemos que es una buena oportunidad para ver tradiciones, costumbres culturales japonesas e historia desde el punto de vista que siempre es invisibilizado: el de la comunidad lesbiana, trans*, bisexual, gay, intersexual...
En el post de hoy os queremos hablar del teatro japonés Takarazuka Revue (宝塚歌劇団) y el punto de inflexión que tuvo para una de las comunidades más invisibilizadas de la sociedad japonesa: las lesbianas.
Caleb Hunt, Private Eye.vía: kageki.hankyu
El Takarazuka Revue es la compañía de teatro musical más prestigiosa de Japón. Se trata de una compañía compuesta íntegramente por mujeres, y salió como contraposición al Kabuki. Como en muchos otros países, el escenario era sólo reservado para hombres y las mujeres no podían actuar en él como actrices. El hecho de que en 1913 apareciera un teatro cuyos miembros eran mujeres fue rompedor.
El fundador de la Escuela Musical Takarazuka y su compañía fue el presidente de la compañía de ferrocarriles Hankyu, Kobayashi Ichizô, que quería promocionar la línia de tren de Takarazuka a Osaka, así como crear un nuevo entretenimiento. En esa época, la sociedad japonesa se regía por el sistema familiar jerárquico ie y el ideal femenino de ryôsaikenbo: "buena esposa y sabia madre". Se educaba a las chicas desde pequeñas según ese ideal, se esperaba que fueran capaces de hacer todas las labores del hogar, ser unas ejemplares madres y cuidar de todas las necesidades de su marido.
Como buen ejemplo de eso, Kobayashi no quiso que la gente asociara a sus actrices con las ideas negativas del mundo de la farándula, así que formó su escuela para promocionar el ideal ryôsaikenbo entre las alumnas, imponiendo una jerarquía y normas estrictas, intentando evitar escándalos entre las chicas.
Primera actuación de las Takarazuka en 1924, vía: kageki.hankyu
El Takarazuka se irguió como opuesto al Kabuki y sus onnagata (女形, "figura/forma de mujer", los hombres que se caracterizaban y maquillaban como mujeres exagerando los clichés), creando una división en los papeles femeninos musumeyaku, (娘役, rol de chica/doncella) y masculinos otokoyaku (男役, rol masculino). De hecho, lo más importante que aportó fue la creación de una visión andrógina de sus miembros y la representación de un rol masculino idílico, basado en el ideal de hombre o "príncipe azul" de las ilusiones y sueños de las jóvenes mujeres educadas en este sistema jerárquico hetropatriarcal. Este tipo de masculinidad es basada en un hombre nada tosco, muy atento y romántico, que escucha y atrae a las mujeres japonesas por sus encantos (algo que comparten con el idílico de amante en los shôjo manga). Las actrices que adoptaban el otokoyaku se cortan el pelo y aprenden a hablar y comportarse de una manera más "masculina", conformando esa expresión de género más andrógina.
Con estos principios, las muchachas recrean todo tipo de obras y musicales, desde representaciones teatrales de mitos o piezas de la mitología y tradición japonesa, a musicales de Broadway como Chicago o la vida de Lincoln, a sus versiones de historias de Bollywood, Cabaret parisinos, Radio-city shows o incluso algún anime popular como Lady Oscar (La rosa de versailles, 1973).
Las Takarazuka performando Chicago, vía YouTube
Este teatro cuenta de un fandom o comunidad de seguidores muy fiel, mayoritariamente formada por mujeres, que van allá donde las acrices vayan y les dan un apoyo infinito.
El punto más importante del Takarazuka es la creación de esta aspecto andrógino en jóvenes mujeres. No sólo fue rompedor en el momento, sino que dio marca a las artistas y dejó paso a una expresión de género más flexiva. De ese momento en adelante, cualquier chica de cuerpo fuera de los estándares que se expresara más cómodamente de forma "masculina" o andrógina era relacionada con la tradición Takarazuka y admirada como tal.
La famosa autora del manga Sailor Moon, Naoko Takeuchi, retrató entre sus guerreras a Sailor Uranus, influenciada por esta tradición y queriendo retratar aquella amiga que es "tu mejor amiga y el príncipe azul en una misma persona" (comentó en una entrevista en Juuban Records, 1996).
Este aspecto andrógino y el juego con los roles de género fue el que ayudó a una comunidad LGTB+: las lesbianas. Las lesbianas han sido una de las comunidades más invisibilizadas en Japón, incluso hoy son menos aceptadas que los gays o los cross-dressers. En el momento en que apareció el Takarazuka, en que se insistía en ser una "buena esposa, sabia madre", las lesbianas no cabían dentro de estos estándares y estaban oprimidas y marginadas.
La aparición del Takarazuka, en vez de reforzar este ideal, fue un punto de inflexión porque abrió la mente a las japonesas en lo que a su expresión en público se trataba, y se empezó a ver bien e incluso admirar a aquellas chicas que se vestían o comportaban de una manera más masculina. A pesar de que socialmente aún se esperaba que se casaran, el hecho de poder expresarse de esta manera empezó a dar fuerza y algo de espacio a la comunidad, que más adelante abriría asociaciones y revistas para empezarse a hacerse ver en público.
No obstante, las normas a las que se exponen las actrices son muy duras, prohibiéndoles tener relaciones o casarse hasta que dejen el teatro. A pesar de que muchas de estas normas están lejos de ser equitativas o rompedoras, cabe destacar el cambio que supuso en su época e incluso actualmente, en que cada vez más se ve como normal el aspecto andrógino o la expresión de género fuera de la heteronormativa en una sociedad poco inclusiva y feminista como lo es la japonesa.
Imagen de La Rosa de Versailles, a la izquierda, Maria Antonieta, a la derecha, Lady Oscar, una mujer guardaespaldas. vía: animetv
Fotografía de una de las múltiples representaciones de Lady Oscar en el teatro Takarazuka.
La famosa autora del manga Sailor Moon, Naoko Takeuchi, retrató entre sus guerreras a Sailor Uranus, influenciada por esta tradición y queriendo retratar aquella amiga que es "tu mejor amiga y el príncipe azul en una misma persona" (comentó en una entrevista en Juuban Records, 1996).
Michiru (Sailor Neptune) a la izquierda, y a la derecha Haruka Tenno (Sailor Neptune),
personaje basado en la tradición Takarazuka.
Las dos formaron una pareja lesbiana confirmada en el contexto del anime shôjo de los años 90.
Este aspecto andrógino y el juego con los roles de género fue el que ayudó a una comunidad LGTB+: las lesbianas. Las lesbianas han sido una de las comunidades más invisibilizadas en Japón, incluso hoy son menos aceptadas que los gays o los cross-dressers. En el momento en que apareció el Takarazuka, en que se insistía en ser una "buena esposa, sabia madre", las lesbianas no cabían dentro de estos estándares y estaban oprimidas y marginadas.
La aparición del Takarazuka, en vez de reforzar este ideal, fue un punto de inflexión porque abrió la mente a las japonesas en lo que a su expresión en público se trataba, y se empezó a ver bien e incluso admirar a aquellas chicas que se vestían o comportaban de una manera más masculina. A pesar de que socialmente aún se esperaba que se casaran, el hecho de poder expresarse de esta manera empezó a dar fuerza y algo de espacio a la comunidad, que más adelante abriría asociaciones y revistas para empezarse a hacerse ver en público.
No obstante, las normas a las que se exponen las actrices son muy duras, prohibiéndoles tener relaciones o casarse hasta que dejen el teatro. A pesar de que muchas de estas normas están lejos de ser equitativas o rompedoras, cabe destacar el cambio que supuso en su época e incluso actualmente, en que cada vez más se ve como normal el aspecto andrógino o la expresión de género fuera de la heteronormativa en una sociedad poco inclusiva y feminista como lo es la japonesa.
Espero que con este post hayáis conocido más sobre el teatro japonés y os entren ganas de ver a las fabulosas actrices y bailarinas del Takarazuka Revue, así como su conexión con la comunidad lesbiana.
¡Os esperamos en el siguiente post!
Nuestro colaborador de Periodista en Japón nos trae la entrada de hoy acerca del matrimonio en este periodo de Japón. ¡Veámoslo!
El Periodo Edo (1603-1868) es conocido por el “cierre” del país al exterior. La regencia militar de los Tokugawa, el bakufu (幕府 ばくふ), optó por el ostracismo aislando Japón de los circuitos comerciales de la época. Las influencias extranjeras se redujeron a un pequeño grupo de jesuitas y a algunos europeos y americanos que contaban con el beneplácito de las autoridades shogunales. Una rápida aproximación histórica de puertas a fuera, pero: ¿Cómo era la vida de los campesinos y clase trabajadora de entonces?, ¿Cómo se entendía el matrimonio durante el periodo Edo? De ello hablaremos en los siguientes párrafos.
El Periodo Edo (1603-1868) es conocido por el “cierre” del país al exterior. La regencia militar de los Tokugawa, el bakufu (幕府 ばくふ), optó por el ostracismo aislando Japón de los circuitos comerciales de la época. Las influencias extranjeras se redujeron a un pequeño grupo de jesuitas y a algunos europeos y americanos que contaban con el beneplácito de las autoridades shogunales. Una rápida aproximación histórica de puertas a fuera, pero: ¿Cómo era la vida de los campesinos y clase trabajadora de entonces?, ¿Cómo se entendía el matrimonio durante el periodo Edo? De ello hablaremos en los siguientes párrafos.
Qué se entendía por matrimonio durante el periodo Edo
Es innegable que las uniones matrimoniales jugaron un papel importante en esos años. La unión entre hombre y mujer no era más que una metáfora del vínculo existente entre la clase regente y los gobernados. Una relación basada en la fuerza ejecutada por los primeros frente a la sumisión de los segundos. Los matrimonio durante el periodo Edo se regían por la clase social del marido; según fuera samurái (侍 さむらい), campesino o comerciante disponía contaba con una serie de privilegios así como de obligaciones a cumplir por ley.
El concepto confuciano de “sociedad patriarcal” legitimaba el sistema legal de la época, donde hombres y mujeres no eran vistos por igual. El bakufu dictaba las leyes relativas al matrimonio durante el Periodo Edo y, al mimso tiempo, legislaba e impartía “justicia” en casos de adulterio o mikkai (密会 みっかい). Su traducción, “verse en secreto”, se extendía al encuentro sexual entre una mujer casada y todo aquél que no fuera su marido. Que un hombre engañara a su esposa no estaba penado por ley. El marcado carácter patriarcal de la sociedad nipona de la época volvía a quedar patente.
La mujer como propiedad de su marido
Una vez consumado el matrimonio, la mujer se convertía en propiedad de su marido o de los padres del mismo. El adulterio no era más que la disputa entre dos hombres por una “propiedad”, la mujer. En esa “lucha” intervenían la adultera, el amante, el marido y, en ocasiones, las familias de los implicados. Una contienda originada en la esfera privada que podía llegar a desestabilizar el orden social preestablecido. Por ello, los gobernantes se implicaron seriamente en la regulación del adulterio.
Un severo castigo para la adultera
Existía una gran diferencia entre el bakufu y las costumbres de cada región a la hora de castigar el adulterio. Mientras que el shogunato promulgaba las leyes, su aplicación quedaba en mano de los daimyô (大名 だいみょう) y de las comunidades rurales. El matrimonio durante el periodo Edo era considerado una institución “sagrada” y debía castigarse en consonancia.
Los distintos veredictos existentes afectaban única y exclusivamente a la mujer: el perdón, permitirle volver a casa de su esposo, enviarla al exilio y, en casos extremos, la condena a muerte. En el momento en que el bakufu consideró el adulterio como un crimen punible la mujer pasó a ser la principal culpable.
Para leer la entrada completa os recomendamos que vayáis a su entrada de blog. ¡Esperamos que os haya gustado!
Durante el período Edo los niños plebeyos tenían unas escuelas muy particulares a las que asistir, aunque eran privadas. Estaban en los templos y les enseñaban a leer y escribir. Anteriormente las escuelas públicas sólo estaban abiertas a los niños de los samurái y de las familias gobernantes. Con el auge de la clase mercante en Japón, los niños de los mismos empezaron a asistir a los terakoya.
A pesar de que se centraban en asignaturas como leer y escribir, también incluían ámbitos como aprender a contar con ábaco, caligrafía, historia y geografía. En el caso de las niñas, se les enseñaba a coser, a hacer correctamente la ceremonia del té, ikebana (arreglo floral), y otros artes. Los terakoya ofrecían una educación superior con libros que contenían información acerca de la vida diaria, los preceptos del hogar, los valores morales y las habilidades conversacionales, además de la ya mencionada historia y geografía.
Este tipo de escuelas desaparecieron cuando el gobierno Meiji implantó el Sistema Educacional en 1872. A partir de aquí se hizo obligatorio asistir a la escuela pública y recibir la educación básica. Gracias a este sistema, sin embargo, la población japonesa del período Edo logró alcanzar un nivel de alfabetización considerablemente alto. Se calcula que un 50% de los hombres y un 20% de las mujeres logró alcanzar este grado.
A pesar de que se centraban en asignaturas como leer y escribir, también incluían ámbitos como aprender a contar con ábaco, caligrafía, historia y geografía. En el caso de las niñas, se les enseñaba a coser, a hacer correctamente la ceremonia del té, ikebana (arreglo floral), y otros artes. Los terakoya ofrecían una educación superior con libros que contenían información acerca de la vida diaria, los preceptos del hogar, los valores morales y las habilidades conversacionales, además de la ya mencionada historia y geografía.
Este tipo de escuelas desaparecieron cuando el gobierno Meiji implantó el Sistema Educacional en 1872. A partir de aquí se hizo obligatorio asistir a la escuela pública y recibir la educación básica. Gracias a este sistema, sin embargo, la población japonesa del período Edo logró alcanzar un nivel de alfabetización considerablemente alto. Se calcula que un 50% de los hombres y un 20% de las mujeres logró alcanzar este grado.
El Fushimi Inari
Taisha -santuario sintoísta de Fushimi Inari-, se encuentra al sur de Kioto, y
es uno de los más conocidos y antiguos del país, data del siglo VIII.
Es el principal santuario dedicado a la deidad Inari en
Japón, de los alrededor de 30,000 que existen.
Es icónico del santuario el camino cubierto por torii, que se extiende desde el santuario
hasta la cima del monte Inari. Los torii
son los arcos japoneses que tradicionalmente se encuentran en la entrada de santuarios
sintoístas, donde simboliza la transición entre lo mundano y lo sagrado.
Acerca de la puerta principal de acceso al santuario, que se
encuentra después de cruzar el segundo gran torii, se dice que fue hecha construir
por el regente Toyotomi Hideyoshi el año 1589. La leyenda dice que en caer
enferma su madre, Hideyoshi rezó a la deidad Inari y prometió una donación si
sus rezos se cumplían. Al hacerse realidad, con la donación del Toyotomi
Hideyoshi se construyó el Romon.
El camino cubierto de torii se conoce como Senbon Torii,
traducido como las mil puertas torii. Actualmente hay alrededor de 10,000 torii
de todos tamaños por los caminos del recinto del templo.
Desde el periodo de Edo (1603-1868), se popularizó entre los
fieles aportar como donaciones los torii, tanto para solicitar o para agradecer
favores y peticiones a la deidad del santuario. Así, gran parte de esos torii han
sido colocados por empresas y particulares como deseo de buen futuro.
Pero, ¿cuál es el precio de colocar tu propio torii en Fushimi
Inari?
En esta imagen se concretan los precios:
Los cuales se mueven entre los 175.000 y 1,3 millones de yen.
En euros, representarían 1.300 para el más pequeño, mientras que el más caro
subiría a 9.800€.
Hoy os traemos otra entrada acerca de los personajes históricos más relevantes de Japón. Esta vez hemos querido centrarnos en uno que seguro que le suena a más de uno: el famoso Oda Nobunaga. ¿Queréis saber un poco más acerca de él? ¡Vamos entonces!
Este guerrero (de nombre auténtico Kichihôshi) nació en 1534 en la provincia de Owari, en la familia Fujiwara. Su padre controlaba la zona alrededor de Nagoya con una gran fortuna y ejército, y ambos pasaron a Nobunaga en herencia. Gracias a sus increíbles dotes militares no pasó mucho tiempo hasta que superó con creces a su padre y conquistó toda la provincia. Incluso derrotó al gran señor feudal Imagawa Yoshimoto en 1560, ¡con tan sólo 26 años!
Le encantaba probar nuevos inventos que surgían en la sociedad y fue el primero que organizó y dotó a sus unidades con mosquetes. Lo primero que hizo en su proceso de unificación de Japón fue asegurarse una buena base económica desde la que partir gracias al control de la agricultura y de la clase mercante. Decidió que sus siguientes objetivos eran Kyoto (con el centro de poder de la época) y Osaka.
Consiguió una alianza con Tokugawa Ieyasu y con Ashikaga Yoshiaki (al que más adelante hizo shôgun, y destituyó). Su magnífico castillo en Azuchi y el de su protegido Toyotomi HIdeyoshi en Momoyama nombraron a otra de las Eras de Japón: la Era Azuchi-Momoyama. ¡Imaginaos su importancia!
Entre las nuevas leyes que creó a medida que crecía más y más su poder encontramos la prohibición de cobrar peajes en las carreteras e impuestos en los gremios. En este punto su mayor enemigo era la secta Ikkô, la cual intentaba evitar su unificación con otros señores feudales y haciendo crecer su poder secular. Le llevó 10 años derrotarla, pero finalmente se deshizo de ellos. Encontró entonces una nueva fuerza militar en los samurai y los granjeros más adinerados, a los cuales dio las recientemente conquistadas tierras.
En 1582 ya había conquistado todo el centro de Japón y se disponía a seguir con la parte oeste del mismo. Pero algo se interpuso en su camino: Akechi Mitsuhide, uno de sus vasallos, se rebeló e intentó asesinarle, hiriéndole de muerte. Como veía que no podría sobrevivir cometió seppuku, acabando así con su vida. Después de este hecho, Hideyoshi decidió tomar las riendas de su maestro y finalizar con su cometido. Se estableció así el inicio del shogunato Tokugawa en 1603, periodo que se alargaría hasta el 1867.
Un dato curioso es que ayudó a los misionarios jesuitas mientras estaban en Japón. Pudieron así construir una iglesia en la capital y un seminario en Azuchi. Pero todo tenía un porqué. Además de que le interesaba la cultura europea consideraba que si el cristianismo ganaba poder en el país, el budismo dejaría de tener tanta influencia en la gente. Nobunaga no era creyente, así que simplemente le parecía una buena decisión política.
¿Qué os ha parecido este personaje? ¿Os gustaría saber más? ¡Podemos hablar muchísimo de Nobunaga, ya que sólo su carácter da para muchas páginas!
Este guerrero (de nombre auténtico Kichihôshi) nació en 1534 en la provincia de Owari, en la familia Fujiwara. Su padre controlaba la zona alrededor de Nagoya con una gran fortuna y ejército, y ambos pasaron a Nobunaga en herencia. Gracias a sus increíbles dotes militares no pasó mucho tiempo hasta que superó con creces a su padre y conquistó toda la provincia. Incluso derrotó al gran señor feudal Imagawa Yoshimoto en 1560, ¡con tan sólo 26 años!
Le encantaba probar nuevos inventos que surgían en la sociedad y fue el primero que organizó y dotó a sus unidades con mosquetes. Lo primero que hizo en su proceso de unificación de Japón fue asegurarse una buena base económica desde la que partir gracias al control de la agricultura y de la clase mercante. Decidió que sus siguientes objetivos eran Kyoto (con el centro de poder de la época) y Osaka.
Consiguió una alianza con Tokugawa Ieyasu y con Ashikaga Yoshiaki (al que más adelante hizo shôgun, y destituyó). Su magnífico castillo en Azuchi y el de su protegido Toyotomi HIdeyoshi en Momoyama nombraron a otra de las Eras de Japón: la Era Azuchi-Momoyama. ¡Imaginaos su importancia!
Entre las nuevas leyes que creó a medida que crecía más y más su poder encontramos la prohibición de cobrar peajes en las carreteras e impuestos en los gremios. En este punto su mayor enemigo era la secta Ikkô, la cual intentaba evitar su unificación con otros señores feudales y haciendo crecer su poder secular. Le llevó 10 años derrotarla, pero finalmente se deshizo de ellos. Encontró entonces una nueva fuerza militar en los samurai y los granjeros más adinerados, a los cuales dio las recientemente conquistadas tierras.
En 1582 ya había conquistado todo el centro de Japón y se disponía a seguir con la parte oeste del mismo. Pero algo se interpuso en su camino: Akechi Mitsuhide, uno de sus vasallos, se rebeló e intentó asesinarle, hiriéndole de muerte. Como veía que no podría sobrevivir cometió seppuku, acabando así con su vida. Después de este hecho, Hideyoshi decidió tomar las riendas de su maestro y finalizar con su cometido. Se estableció así el inicio del shogunato Tokugawa en 1603, periodo que se alargaría hasta el 1867.
Un dato curioso es que ayudó a los misionarios jesuitas mientras estaban en Japón. Pudieron así construir una iglesia en la capital y un seminario en Azuchi. Pero todo tenía un porqué. Además de que le interesaba la cultura europea consideraba que si el cristianismo ganaba poder en el país, el budismo dejaría de tener tanta influencia en la gente. Nobunaga no era creyente, así que simplemente le parecía una buena decisión política.
¿Qué os ha parecido este personaje? ¿Os gustaría saber más? ¡Podemos hablar muchísimo de Nobunaga, ya que sólo su carácter da para muchas páginas!











































